Con la contundencia que
esperaba para un momento así,
mucho tiempo pensando en
nada nuevo, viajaba como los restos de
la luz de estrella muerta
que buscaba el
medio de entrar
en tu vida
y dejar sus últimos minutos allí.
Mi cabeza en un lugar
la sonrisa que no es la mía
a distancia me decía
una y otra vez:
"ven, vuela conmigo,
yo puedo darte ese poder".
"Pero ya es hora de cambiar"
dijo el la,
no así él.
"Si crees que es fácil
ya he llorado mucho en
las esquinas".
Como si todas las cosas
se escaparan de su alcance
y en un programa de
televisión nos enseñaban
lo fácil que es cambiar,
muéstrate, somos feos,
"ya lo sé".
Ignora las reglas que
me aburren, haz lo mejor
oferta, no habrá más,
nadie dirá que jamás la
escuchó,
y a los pies del bus,
en la parada desaparecí,
un absurdo, como el
ruído de tu voz,
aun rebota y no la
olvidan ni las escamas
del corazón, cada día
más frío, y ya no pesa
al cruzar el río
cuando lo examinen junto
a una pluma en
pájaro se convertirá,
se irá volando,
fuera los días de
(...censura...)
de una manera que
no es la normal,
siempre con excusas ya lo sé
y que te necesito,
como en aquella canción,
silbando y susurrando
que no puedo apartar
la mirada,
y esta vez no lo sabrán
jamás,
cualquier cosa que pienses
no será lo correcto, te
equivocarás,
hace tiempo que cambié
las reglas que me aburrían,
ya sólo juego con las mías
y "las" de las demás.
No te confundas.
No es una oportunidad,
si en mi cabeza no
está nada más que el
mar, la calma que da
el mar.
(Y la alegría de encontrar
recuerdos del pasado)
jueves, 1 de enero de 2009
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